viernes, 28 de noviembre de 2014

Brigadas del Caos - primera parte (2014)

Advertencia: La siguiente investigación ha sido realizada en conjunto con algunos integrantes de las denominadas Brigadas del Caos. Las entrevistas realizadas son citadas entre comillas y en cursivas y sin mencionar al sujeto en cuestión a fin de salvaguardar la integridad física y política de los involucrados. 

2014.

Los primeros antecedentes de las Brigadas del Caos surgieron a fines de 2014, cuando un grupo de ex estudiantes universitarios santiaguinos conformó una agrupación autodenominada Brigadas de Violencia Anti Teletón (BVAT (bevé-até)), organización que fue mencionada en los medios del capital como grupos terroristas y violentos, antidemocráticos y sin cabida en el espectro político neoliberal.

"Tenían razón. Nosotros no queríamos legitimidad ni apoyo popular, no cabíamos en ninguna parte. Empezamos a actuar a principios de noviembre de 2014, y el primer atentado que hicimos -cosas pequeñas, insignificantes- fue destruir el vidrio trasero del auto de mi jefe, que estaba rayado con mensajes alusivos a la teletón. Creo que la consigna de ese año era "teletón somos todos" y nosotros dejamos, entre los vidrios quebrados sobre el asiento trasero de su camioneta, un papelito que decía 'la hueá de teletón erí voh solo, saco'e'wea y la conchetumare'". 

Si las primeras acciones de la organización fueron pequeñeces como esa, con el paso de los días fueron tomando confianza y conformaron grupos mejor establecidos que, literalmente, empezaron a sembrar el terror en las calles de la capital.

“Esto debe haber sido el 10 de noviembre más o menos. La teletón era el 28, creo, y nos juntamos en Metro Escuela Militar. Ninguno de nosotros vivía por ahí cerca, así que era requisito asistir en una bicicleta rápida, ojalá pistera, y con palos, ojalá bates de béisbol. Nos juntamos en el PC74, paradero que está debajo del paso sobre nivel y pedaleamos hasta Renato Sánchez, una cuadra al sur, por Vespucio. En esa esquina, un grupo de tal vez 15 personas esperaban las luces rojas para escribir mensajes alusivos a la teletón en los vidrios traseros de los autos. Yo llegué de los primeros y de una patada boté al suelo uno de los baldes en que tenían la pintura, no sé si es pintura con lo que pintan, lo que sea, lo boté, y otros compañeros empezaron a recolectar las brochas, amenazando a los brigadistas con los bates, y las dejaron caer por los desagües de las esquinas (también conocidos como recolectores de agua lluvia). Una compañera tenía una botellita con bencina y quemamos rápidamente las cinco o seis banderas que tenían. Los brigadistas eran bien pollos y no supieron reaccionar, ninguno presentó resistencia, pero cuando nos fuimos, unos 2 ó 3 minutos después, ya habían llamado a carabineros. Nosotros nos fuimos en bicicleta cada uno hacia distintos lugares. La maniobra funcionó perfectamente, sin ningún detenido”. 

La noticia apareció en la mayoría de los canales de televisión abierta y fue comentada, esa misma noche, por Don Francisco (sionista cómplice de la CIA). A la mañana siguiente, el diario El Mercurio consignó el hecho en una pequeña nota de la página 5 de la sección Nacional (cuerpo C). En ella afirmaban que el grupo no se había identificado y denunciaban que varios brigadistas habían sido golpeados por los “terroristas”. También citaban las declaraciones de la noche anterior de Mario Kreutzberguer.

“Estas personas no han entendido el sentido de esta cruzada. Hoy más que nunca necesitamos reunir los 25mil millones de pesos para apoyar a los niños de la teletón”. (1).

Ese año 2014, las BVAT acometieron al menos 2 otros atentados. El 17 de noviembre, Ernesto Muñoz Sandoval cumplía su turno como guardia de Seguridad Ciudadana de la comuna de Santiago. Su caseta de seguridad se encontraba en la esquina de Fray Camilo Henríquez con calle Marín. A eso de las 23:30, un grupo de ciclistas se acercó a la caseta y uno de ellos se asomó, ya apeado, al interior de la caseta. Nada más saludar dio un paso al interior y con las manos desnudas desprendió un afiche de la teletón que había en una de las paredes de vidrio. Al pedirle explicaciones, Ernesto escuchó un tremendo estruendo y vio que detrás de él uno de los vidrios era atacado con bates de béisbol. El mismo Ernesto había escrito con pintura blanca “Teletón Somos Todos” en ese vidrio. Pocos segundos después el grupo de ciclistas emprendía la retirada y uno de ellos, según afirmó en la prensa más tarde, le dijo algo así como “tranquilo jefe, la cosa no es con usted”.

Durante la noche y también a primeras horas de la mañana, carabineros y seguridad ciudadana recibieron un total de 27 denuncias acerca de atentados violentos a automóviles estacionados, en los que quebraban vidrios con mensajes alusivos a la Teletón.

El segundo atentado consignado por esta investigación para el año 2014 se desarrolló un día domingo en la ciudad-puerto de San Antonio.

“Nosotros no teníamos ningún tipo de preparación militar (a lo más, algún militante que practicaba Aikido). Llegamos a San Antonio dateados de un evento pro fondos teletoneros que se iba a hacer en el paseo frente al puerto, un poco hacia el sur desde el horrendo Mall que instalaron frente a la caleta de pescadores. La hicimos realmente corta. Un par de horas antes de que empezara el evento, para el que se habían dispuesto unas 150 sillas plásticas plegables, me acerqué personalmente a un joven que estaba instalando los equipos de sonido. En total, los trabajadores del evento serían unas 5 personas, jóvenes, y nosotros habíamos llegado en dos autos, que estacionamos a unos 200metros, en un estacionamiento. Éramos 8. Entonces me acerco a este cabro y le digo: ‘oye este es el evento de la teletón?’, y el cabro súper contento me dice que sí. Entonces llega uno de mis compañeros y sin mediar más discusiones empezó a golpear con un bate de béisbol la mesa de sonido. Mientras tanto, otros compañeros amenazaron con sus propios bates al resto de los empleados y tomaron los 3 parlantes con que contaba el evento y los lanzaron rápidamente al agua, quedando destruidos por las piedras antes de sumergirse. La mesa de sonido también fue lanzada al agua, mientras los funcionarios teletoneros empezaron a correr hacia el Mall, donde, ya lo sabíamos, había presencia policial. Antes de irnos, cortamos algunos cables que quedaron de los equipos de sonido y una compañera destruyó varios focos de iluminación –extrañamente dispuestos, ya que el evento iba a ser de día-. Calculo de unos 70 u 80 segundos después de comenzar el atentado ya estábamos corriendo hacia los autos. Íbamos 4 en cada auto. Al principio, la retirada pareció ser exitosa. Nuestro automóvil tomó la calle Sanfuentes hacia el sur y el otro vehículo cruzó una bomba de bencina y se metió por Ramón Barros Luco, una de las principales avenidas de la ciudad, también hacia el sur. Avanzamos las siete cuadras que nos separaban de la calle El Molo, doblamos a la izquierda e intentamos subir hacia los cerros, pero en la esquina de El Molo con Ramón Barro Luco vimos que el otro vehículo venía seguido por un solitario funcionario policial a bordo de una motocicleta marca Hyundai. El segundo vehículo dobló asimismo por calle El Molo hacia el cerro y el funcionario policial los siguió, quedando nosotros detrás de la motocicleta. En una maniobra que más tarde calificamos como heroica, el conductor del vehículo donde me encontraba dio alcance al carabinero, y lo sobrepasó, no sin antes dar un brusco giro en el que colisionaron el vehículo y la motocicleta, quedando el funcionario estatal en el suelo y la moto a unos 20 metros de él. En ese momento aceleramos a toda velocidad durante unas 4 cuadras y luego aminoramos la marcha, separándonos del otro vehículo, y nos reunimos unos 40 minutos más tarde en una casa de seguridad en Llo-Lleo. Nuevamente, el atentado había sido todo un éxito".

Esa noche, en televisión abierta y vía cadena nacional, fue la misma presidenta Bachelet la que condenó el hecho. Dijo, entre otras cosas, que la violencia no sería aceptada por los chilenos, que aplicarían “todo el peso de la ley” a los delincuentes –que calificó de “delincuentes comunes”- y brindó todo su apoyo a la “cruzada solidaria”.

La noticia ocupó gran parte del noticiero central de los canales de televisión, donde fueron entrevistados los empleados teletoneros amenazados por las BVAT –quienes aseguraron no haber sido agredidos personalmente-, y donde también se entrevistaba al carabinero accidentado, que había sufrido una fractura de clavícula producto de la colisión.

También, Don Francisco (judío amante del apartheid), declaró en los noticieros: “Esperamos que estos hechos no vuelva a ocurrir, y a los delincuentes les pedimos que piensen en los niños, que son los que más necesitan de la solidaridad de todos los chilenos”.

“Nosotros habíamos robado las patentes de dos vehículos que estaban estacionados hace varios meses, digamos abandonados, en las cercanías de la casa de seguridad en Llo-Lleo. Para el atentado, dispusimos las patentes en los parabrisas de nuestros automóviles. Ya de vuelta en la casa de seguridad, donde los autos quedaban en un garaje, lejos de los ojos de los transeúntes, pusimos nuevamente las patentes reales y las robadas las deposité personalmente en un contenedor de basura cerca del puerto, para luego dirigirme al terminal de buses y emprender mi regreso a Santiago, a eso de las 21:20 del mismo día”. 




 Referencias: 1. El mercurio, 12 de noviembre de 2014, página 5, cuerpo C.

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