viernes, 8 de diciembre de 2017

puro ritmo

Hace tiempo venía preguntándome por qué hay un “consulado de Escocia” en Punta Arenas, así que las 9:45am del 20 de febrero me apersoné en las oficinas norbritánicas a consultar si había alguna posibilidad de postular a becas del tipo “working and holiday” para trabajar, en Glasgow o Edimburgo, durante el inminente estío caledonio. La secretaria, que tenía un aspecto de alto impacto, con marcado acento chilote, me recordaba a algo, o a alguien, no sé, como que me hipnotizaba, me era imposible evitar mirarla fijo a los ojos, creyéndoselo todo, atento a cada palabra. Sé que exagero, llevaba recién 15 segundos con ella y sólo yo había hablado. Había hablado demasiado. Me preguntó: ¿por qué habla así? Estaba sorprendida por la florida configuración de mis locuciones. Le dije que además de chófer de radiotaxis me dedicaba a la poesía (mentira), a la animación de eventos (a veces) y que era tan “devoralibros” como un amante de los perros es un “dog lover”.

Me dijo: ¿de qué está hablando? Usaba el español como que sabe otro idioma (deja que se le note el inglés en el uso cotidiano de su idioma nativo) al mismo tiempo que su acento chilote aparece en cada palabra. Soy olvidadizo yo. No sé por qué empezamos a hacer relaciones pormenorizadas de cómo llegamos a Magallanes. Ella, puertomonttina, secretaria bilingüe titulada, trilingüe en el oficio, usuaria certificada de Microsoft Office, cuenta que conoció a un grupo de gringos vacacionando en Puerto Octay, año 2004, con los que practicó su inglés metiéndoles conversa en el cámping, o viceversa, pero resultó que uno de ellos era un “lord”, un funcionario imperial británico, de origen gaélico, escocés pero leal a la corona, más cercano al príncipe de gales que al modelo de desarrollo nórdico, votante del No en el referéndum independentista de 2014 (supo después). Quedaron contactados vía hotmail, medio a través del cual recibió Ana, pues así se llama la secretaria del consulado, a las pocas semanas, una oferta laboral para trabajar en Vitacura, con la única condición de aprender gaélico escocés, ya que el embajador, oriundo de Inverness (ciudad situada en el desembocadura del río Ness), gustaba utilizar su idioma nativo, oficial en toda Escocia, para comunicarse con los funcionarios de la oficina.

Cuando Ana se prestaba a iniciar el relato acerca de cómo se abrió la oficina en Punta Arenas, tonto yo por no escucharla, me encontré interrumpiéndola casi con un grito, que se me salió por la boca al ver un cartelito pegado en una pared, diseñado seguramente en Microsoft Word, impreso en copia única, donde se solicitaba chófer para el consulado, empleado que debía cumplir también funciones de “junior”, es decir pagar las cuentas, pasar a dejar papeles o carpetas a distintos puntos de la ciudad y la región, así como transportar a los demás empleados de la oficina, incluyendo al cónsul, cuyos viajes eran generalmente al aeropuerto, según me confidenció.

Salí corriendo al registro civil para conseguir un certificado de antecedentes y una hoja de vida de conductor, papeles tamaño carta por los que el estado chileno me cobró 2100 pesos. Pasé luego a un local del tipo café-internet donde imprimí dos currícula, y volví, no sé si corriendo pero definitivamente exaltado, al consulado, en el que me encontré con un tipo con aspecto de taxista cocainómano que, pensé, al igual que yo, intentaba flirtear con Ana, pero que por la mirada de ella supe de inmediato no había tenido tanta conexión como había tenido yo.

Pasaron un par de semanas antes de recibir la tan esperada llamada de Ana. Me decía que, de ser posible, y siempre que yo estuviera de acuerdo, el cónsul quería firmar conmigo un contrato a plazo fijo para realizar las funciones antes descritas durante un mes (treinta y un días corridos), realizando sólo entonces una evaluación de mi “desempeño”, tasando ahí la posibilidad de contratarme de forma indefinida, contrato "indefinido" que, aparentemente, digo, por el tono con el que me hablaba Ana, sería según ellos mi objetivo final al haber presentado la documentación requerida, a lo que contesté que si bien tenía otros proyectos más interesantes, eran económicamente menos provechosos, por lo que buscaría la forma de “hacerme el tiempo” de acceder a la oferta laboral, aceptando igualmente el monto líquido de la remuneración con una frase que le robé a Cantinflas: “me parece bien para empezar”, y dejando claro que también yo pondría a prueba las condiciones laborales para dar una respuesta definitiva en plazo de un mes.

Pasaron cuatro días exactos antes de poner pie nuevamente en la casona que el gobierno inglés usaba como consulado escocés. La secretaria me recibió con su mejor aspecto de lunes por la mañana, me pidió firmar el contrato (lo hice sin siquiera revisar los datos básicos), para indicarme luego un pequeño escritorio, con una computadora tipo notebook, que fue indicada como “mi” computadora, ante lo que, como me pareció ilógico, pregunté que para qué querría yo, como chófer-junior, una computadora, recibiendo por respuesta una mirada entre intrigada e inquisidora, y un gesto como diciéndome que me quedara tranquilo y esperara.

A medida que avanzaba el lunes comprendí que el trabajo en el consulado no se trataba prácticamente de nada, así que estuve revisando en mi pequeña laptop la biografía de la genocida sara braun. Nacida en la Letonia dominada por el imperio zarista, llegó a Punta Arenas con una familia pobre a la que el estado chileno dio sendos beneficios por su condición de “pioneros”, pero no logró hacer fortuna hasta que se casó con un tal josé nogueira, empresario dueño de la sociedad explotadora de tierra del fuego (SETF), quien murió, heredando la señora braun el imperio económico. Fundamentalmente se dedicó a exterminar a los indios de las inmediaciones y a multiplicar ovejas por todo el territorio. Recibía en su palacio orejas y testículos de indios selknam, por los cuales pagaba diferentes sumas de dinero dependiendo de la nacionalidad del asesino. Si se era rumano, por ejemplo, podía hacerse una fortuna cazando indios para la señora braun, que necesitaba la Patagonia “limpia” para que sus ovejas pastorearan tranquilas.

Recién pasadas las 12 del día, Ana se acercó suavemente a mi escritorio. Traía una carpeta verde en la mano, llena de papeles, sin logos ni títulos visibles, y un papelito con una dirección, calle Rómulo Gallegos número 4545, a saber, la dirección particular del cónsul, a donde debía llevar la carpeta, y donde recibiría nuevas instrucciones acerca de mi trabajo, particularmente de las actividades a realizar durante aquella misma jornada. Abordé el Hyundai Electra año 2016 con patente celeste, bajé por calle Boliviana hasta la Costanera del Estrecho de Magallanes, doblé a la izquierda aunque estaba prohibido, aceleré a fondo alcanzando los 120 kilómetros por hora frente al casino “dreams”, alertando a una pareja de carabineros que se encontraba de pie en la esquina, a un costado del edificio de la Armada, pero seguí así, pese a sus gestos, a velocidades inaceptables, durante uno o dos kilómetros, con la idea de virar dirección cerro pasado el club hípico, por avenida Las Naciones, cuando veo de pronto una radiopatrulla de la policía siguiéndome, Dodge Fullminator, baliza encendida, haciéndome señas para que me detuviera, cosa que hice sin chistar, tras lo cual detuviéronse tras de mí, apeándose y caminando lentamente hacia mi vehículo, del que descendí, para acercarme a ellos con el rostro desencajado, asegurándoles que el cónsul de Escocia había tenido un accidente doméstico, que iba a toda velocidad con la misión de socorrerlo de forma urgente, que por favor me permitieran seguir mi camino, a lo que accedieron.

Llegando a la casa del cónsul me sentía más tranquilo. La vivienda, demasiado lujosa para cualquier persona razonable, construida muy recientemente con la más moderna tecnología anglosajona, tenía una puerta enorme, de tal vez dos y medio metros de altura, que se deslizaba por una bisagra perfectamente aceitada, sin ruido, casi sin necesidad de aplicar fuerza. El cónsul, cuyo nombre jamás podré aprender de memoria, un anciano de tal vez ochenta años, canoso, pausado, me solicitó ingresar a su living-comedor, donde debía esperarlo, y donde aproveché de revisar su biblioteca, demasiado extensa para ser particular-privada, llena de textos en inglés, otros en idioma que desconozco, seguramente gaélico, y que en general parecían tratar de geopolítica, táctica militar, segunda guerra mundial, conquista inglesa de Norteamérica, poesía latina, clásicos rusos, política contemporánea, teoría capitalista, negocios internacionales, diplomacia imperial, finanzas corporativas, etcétera.

Finalmente terminó sus importantes asuntos, me convidó una naranja recién pelada por una mujer empleada en la mansión, para pedirme a continuación abordar el vehículo y conducirlo sin más contratiempos al aeropuerto internacional presidente Carlos Ibáñez del Campo, desde el cual emprendería viaje en un vuelo de SkyAirlines con destino a la capital del estado que domina el territorio chileno. Nada más tomar avenida Bulnes hacia el norte lo miré en diagonal hacia atrás y le dije: ¿sabía usted, cónsul, que además de boliviana y paraguaya, había en Punta Arenas una calle llamada valdiviana, que cruzaba la plaza de armas, y que el dictador Pinochet, en su visita del año ’78 (cuando, como usted sabe, el aguerrido pueblo magallánico organizó las primeras protestas contra el régimen de sangre instaurado por la CIA), quiso rendir homenaje a los europeos que organizaron el genocidio selknam, exigiendo al alcalde-títere de la época que cambiara el nombre de la calle a José Menéndez?

“No tenía idea”, me dijo el anciano, y procedió entonces a abalanzarse hacia mí. Estirando los dedos de su mano izquierda, desde el asiento de atrás, me acarició el hombro suavemente, acercó también su cara y respiró como si me estuviera olfateando. Asustado, lo miré, y estaba tan cerca mío que me impresioné, di un respingo y él me miró dulcemente a los ojos. Íbamos a más de 100 kilómetros por hora pasando frente a Ojo Bueno, pero aceleré hasta los 150, diciéndole: ¿qué le pasa? Entonces fue el turno de él de hablar, dijo: ¿Sabía usted que José Menéndez junto José Nogueira fueron los fundadores del progreso en la Patagonia, que sin ellos estas tierras seguirían infértiles, que donde había desierto elaboraron un vergel, que no habrían carreteras, ni puertos, ni comercio exterior sin ellos, y que, por si fuera poco, este territorio estaría dominado actualmente por Argentina? ¿Sabía usted eso?

Habló sin dejar de tocarme el hombro, acariciando también con suavidad algunos pelos de mi larga cabellera, bajando, al final de su discursito, su mano hasta mi brazo, el que apretó con poca fuerza, impresionándose tal vez por la escasa musculatura presente. Procurando mantener la calma, continué en silencio hasta el aeropuerto, donde el escocés tuvo oportunidad de sorprenderme nuevamente cuando, al descender ambos del móvil para sacar su equipaje del maletero, me miró fijamente a los ojos durante unos diez segundos interminables para decirme: se le nota.

Yo quedé interrogándomelo todo. ¿Qué se me nota? ¿Qué querrá decir? Así que sintonicé Radio Patagónica Medios, donde me deleitaron con la transmisión completa del álbum Animals de Pink Floyd, y conduje a velocidad moderada hacia calle boliviana, pensando, no sé si en renunciar, pero al menos en pedirle una explicación a Ana. Llegué a la casona pasadas las 15 horas. Ana, que se maquillaba varias veces al día, tenía la dependencia hedionda a acetona, de lo cual no alcancé a hacer ningún comentario, pues apenas notó mi presencia quedó mirándome fijo a los ojos durante unos diez segundos para decirme: ¿se te nota?

Era evidente que se estaban burlando de mí, así que pedí explicaciones urgentes, me sentía verdaderamente ofendido, me parecía una aberración, un sinsentido. Ana me dijo que para trabajar con el cónsul hay que tener mucho carácter. Si historia es como sigue: estuvo casado durante más de 40 con el cónsul de Escocia en Ushuaia, vivían un amor apasionado, pero la distancia los acostumbró a tener relaciones extramaritales. La más importante de estas fue, para el oriundo de Inverness, con el primer chófer que tuvo aquí en Punta Arenas. Era un hombre fornido, casado, con una familia bien constituida, con hijos y perro. El cónsul lo conquistó con cenas en los mejores restaurantes de la ciudad y con un viaje a Europa. La excusa de necesitar un chófer los llevó a recorrer juntos el Reino Unido, el norte de Francia, los barrios gays de los Países Bajos y una parada inolvidable en las Islas Canarias, donde el chófer recibió como regalo un pulsera de oro. En otras palabras, decía Ana, el cónsul se compró un pololo puntarenense. Lamentablemente, tras unos pocos años de apasionado romance, el chófer murió de un cáncer fulminante. El cónsul ahora es un anciano, decía Ana, raya un poco la papa, peina la muñeca, dice cosas como esa pero no es una mala persona, no va a hacer nada más que acariciarte un poco el hombro y la nuca mientras conduces. Si puedes aceptar eso, sigues trabajando acá.

Al día siguiente me aparecí por la casona pasadas las 9:30. Sin decirle nada a Ana me senté en mi computadora y continué investigando a los genocidas europeos, principalmente empresarios ovejeros, que odiaban a los nativos por no entender qué cosa es el progreso. Buscando fotos de los verdugos en la internet, me encontré con un afiche, editado propablemente por alguna agrupación de corte anarquista, donde aparecían estos empresarios con un mensaje que rezaba: "Bienvenidos inmigrantes latinoamericanos. Los saqueadores de la patagonia fueron los europeos". En la esquina inferior izquierda invitaban a ingresar a una página web llamada braunmelendezgenocidas.tk, donde citaban a una manifestación, pocas semanas más tarde, en la que, decían, el pueblo patagónico se pronunciaría en contra del legado económico, cultural y humano de las familias braun, melendez y nogueira. Decidí en ese mismo instante asistir a la actividad con un cartel sencillo donde escribiría simplemente "genocidas".

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Propuesta de mitología emancipatoria contraextractivista.

No es posible saber los orígenes de lo humano, no sabemos el momento en que despertó esa conciencia de ser lo que se es. No sabemos la forma en que se dio el chispazo, no sabemos ni siquiera si fue un sentir que se encendió o una sensación que se apagó.

Lo cierto es que existen al menos 2 Humanidades, constantes y simultáneas, que son el sustrato sobre el que emerge toda religión, toda filosofía, toda ideología y comportamiento o sueño inconsciente de cada tribu o civilización.

Dentro de nosotros, cada uno de nosotros y todos nosotros en conjunto se lucha una elección por la forma de vida y relación con el mundo.

La Humanidad devoradora de oro y la humanidad sembradora de selva.

- Los comedores de oro desgarran y destruyen el planeta para extraer el metal consumen, del que jamás se sacian, sin posibilidad de reciprocidad. Eso sí, el oro les da la posibilidad de construir las más grandes maravillas que permite la técnica. Los comedores de oro son los creadores de los oficios, las ciencias y las artes. La única relación que establecen los comedores de oro es la depredación, tanto con sus dioses, con las cosas, con los seres vivos, con sus iguales y con ellos mismos.  Algunos son torpes y toscos y al depredar cabalgan sobre el horror y la crueldad.

Hay en cambio refinados comedores de oro y sutiles que esconden bajo la pulcritud estética toda la crueldad que requiere su vida.

Por otro lado los sembradores de selva tratan al mundo como si fuera su hermano. Ven en cada relación la posibilidad cultivarse en conjunto con lo otro, que para ellos es también si mismo.
Ese espíritu fraternal lo tienen con sus dioses, las cosas, los seres vivos y consigo mismos. Eso sí, su desarrollo tecnológico es lento, sus oficios son más simples, su ciencia y su arte son más sutiles. Todo lo que piden lo retribuyen.

Mientras los comedores de oro construían Babilonia, los sembradores cultivaban el Amazonas.
Por los siglos a avanzado fiero y rápido el imperio de los comedores de oro, devorando la carne metálica del planeta y ahora bebiendo la sangre negra con la que hacen que vampirisa Babilonia.
Avanzan con la guerra como herramienta, perfeccionada de crueldad.  Los comedores de oro son la sentencia a muerte del planeta en su totalidad.  Eso sí, que nadie se confunda, ni dude siquiera que entre los sembradores de selva están los más magnificos guerreros, pero como dijimos con ciencia y arte son sutiles.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Ajayu Leonardo Hernández






Tantas veces tu imagen pétrea me vio pasear, 
como engranaje desconectado del anclaje de la memoria,
pasearme frente a tus ojos desconociendo la historia contracturada 
entre las grietas del asfalto. 

Siempre sospeche la tragedia de los niños de la pared junto a la pintura del cóndor.  
Los tambores de tu eco me invitaron a la calle.
para tomarme de una mano pasearme frente a tus ojos y susurrarme los acontecimientos fatales. 

Fue primero de abril como si fuera 11 de septiembre de 1541, 
Alonso de Ercilla sigue inspirando funestos versos
 y en la calle que carga su nombre. 
No pudieron soportar el cantar ancestral del Siku, los demonios las conquistas. 
 Señora, ¿de qué manera los tengo yo de matar? - pregunta el 
Maldito Milico Carlos Julian Boin Ayala, herramienta inhumana del comando conjunto.  
 ¡Desta manera! -responde Inés de Suares. Y así como blandiera una herida en el cuello de Quilicanta, asesinando al ultimo gobernador legitimo del Collasuyo. 
el Maldito Milico Carlos Julian Boin Ayala, herramienta inhumana del comando conjunto.  Dispara su arma a tu corazón Ajayu Leonardo.  

Sonríe Doña Inez que 454 años continuaba sacando los cuerpos a la plaza para que viéndolos así los demás indios cobrasen temor de los españoles. La impunidad le sonríe a la democracia pactada y sus milicos intocables. 

Nada sospechan los Santos Sangrientos que creen asegurar sus miserias mundanas con el gusto por matar. Que somos visitantantes desde  Wiñay Marka Pueblo Eterno, Y al Pueblo Eterno Wiñay Marka nos devuelve la muerte. 

Esta noche que se acercan los mundos paseamos frente a tus ojos dos serpientes chocantes, niñas y niños disfrazados de imaginación inyectada por consumo y televisión. Y los convocados por el llamado subterráneo de tu memoria. 
 Sin contradicción alguna los niños mestizos amenazan gritar dulce o truco cuando entren a la plaza de Socoroma. 

Danzan al ritmo de las tarkas unicornios, guerreras mágicas, súper héroes, calaveras, animales y alimañas.  

 Torciendo la muñeca al espíritu de la colonia, se pueden tocar los saberes comunes de Celtas y Aymaras que tanto empeño a puesto el imperio en ocultar. 

Ajayu Leonardo, Gracias por la enseñarnos el saber de los antepasados achachilas. El sincretismo estratégico de vestirnos con las figuras de los santos del poder, para transmitir el saber profundo a los que sepan leerlo. 

Que si el barrio se enfiesta por muertos plásticos, que salgan también a danzar los fantasmas de nuestras heridas abiertas y los ancestros de todas generaciones de humanidad. 

¿Donde más si no en el carnaval  aprenderemos la danza atávica, bailarla y enseñarla a los niños como vehículo de memoria? Donde mismo los cuerpos bailan en sentido contrario del transito maquinal. Donde mismo marcamos en el tiempo el recuerdo que le resiste a la grúa pluma. En ningún otro momento están todas las generaciones volcadas a la calle, las guaguas y los ancianos pidiendo dulces, niños y niñas jugando a ser todas las posibilidades, adolescentes conociendo las calles con talante soberano. 

Paseamos frente a tus ojos danzando con los pasos secretos que nos enseñó el Chaman Pájaro Amarillo cuando el ejercito Yanqui estaba aprendiendo a masacrar pueblos libres en Wounded Knee, el canto mágico de la lengua Sioux decía   “La pradera es grande y las Balas no irán hacia ti”, “Las balas no irán hacia ti”, “Las balas blancas no podrán tocarte”.


 Nuestros cuerpos serpenteantes tomados de las manos ocupan la calle y las balas del Maldito Milico Carlos Julian Boin Ayala, herramienta inhumana de la escuela de las Américas. No podrán tocarte, porque la coordinación de la danza nos enseña a organizarnos, a comunicarnos por el gesto, a tocarnos con nuestros iguales. Apoderarnos del transito, mantener la memoria humeante, esa bala no podrá tocarte, porque tu historia no será olvidada y acosará a todos los que dispararon esa bala. 

sábado, 28 de octubre de 2017

Memento Mori

Suelo pensar en mi muerte como un evento posible, a cada momento, en cada instante.
Siendo en momentos de labores cotidianas cuando más pienso en la posibilidad de mi fallecimiento.
Sin embargo, jamás pienso que en ello como un acontecimiento trágico, si no por el contrario que las circunstancias son a un grado sumo de estupidez y de tontera que quién se entere de mi muerte no tenga más opción que reirse. Porque jamás pienso en mi muerte como un hecho personal, en que me se transforma mi conciencia, si hay cielo, infierno reencarnación tunel o vacio. La muerte la pienso como un hecho social y como tal quiero que su efecto sea la risa en quien reciba la macabra noticia.
Asi es que me he imaginado ahogado ientras limpio el baño, aplastado por la cama mientras la hago, imagino caer de formas estramboticas y weonas frente a la gente, de forma que todos se caguen de risa y al momento de darse cuenta que morí en ese acto, les de un segundo impulso de risa frenetica e incontrolable. Que en el acto social que sea mi muerte, nadie llore. Sino que se meen de risa.

viernes, 20 de octubre de 2017

fuy

La descomunal falta de escrúpulos del capitalismo chileno me exilió de la belleza natural del salto del huilohuilo con un inaceptable cobro de quince mil pesos, a lo que tenía que sumarle el traslado -que ya me había costado otros quince mil de bencina para el auto que me había conseguido prestado (un hyundai accent del '95)-, así que di marcha atrás (en realidad viré en U), retomando la ruta 203CH (la nomenclatura es del estado), dirigiéndome hasta el final de la misma, que desemboca en el embarcadero de puerto fuy, a orillas del lago pirihueico, donde recalan dos embarcaciones del tipo rollOn-rollOff, y al costado del cual se extiende una playa angosta de arenas grisáceas de unos 250 metros de largo, hacia el sur y luego al oriente, adentrándose entonces en un terreno dizque privado utilizado tanto para el pastoreo de vacuno como para la industria del pino insigne, pese a lo cual continué caminando, siempre por el borde del lago (si se aparecía algún guardián del propietario le diría que llame a la policía, y en caso de aparecer efectivos uniformados les diría que, al igual que las riberas de ríos y de las playas, los bordes de los lagos son bienes nacionales de uso público, y por tanto pertenecientes a todos los habitantes de la nación (la redacción es de la biblioteca del congreso)), hasta que un río de varios metros de ancho me impidió el paso, pero, adentrándome, a unos 100 metros, encontré un puente peatonal rústico hecho de troncos, el que me abrió paso hacia un sendero ancho, que atravesó una o dos plantaciones (había incluso un pequeño paño sembrado de eucalipto), acercándose y alejándose del borde del lago, hasta que comenzó a ascender levemente por el cerro (el lago está rodeado de altas colinas y despeñaderos), enangostándose a medida que avanzaba, mostrándose esplendorosa la selva fría, impresionándome con la variedad de hongos (blancos y como un disco pegados a la madera, rojos y gorditos como un caramelo, negros como un alga y con manchas rojas, voluminosos amarillos esféricos con círculos rojos: los digueñes), con los helechos (de hojas gruesas o bien increíblemente delgadas, casi todos mono pero algunos pocos sorprendentemente dicotiledóneos), con las especies arbóreas (enormes raulíes, robles y walles; no tan grande el olivo y el olivillo; matorrales muchas veces de menor tamaño que el helecho), siempre atento a los pajaritos (dos viuditas, varios picaflor chico, del chucao sólo el canto, del huedhued escuché el aleteo, las bandurrias sólo a lo lejos (no se adentran en bosques), el rayadito por doquier, un comesebo, la huala zambulléndose en el lago), lago que, al rato, se dejaba ver sólo entre los árboles, y el sendero se abrió en dos posibilidades, una se internaba en el cerro, la otra se mantenía cerca del lago, así que seguí siempre buscado la ribera, y aunque no volví a encontrar una playa como la del principio, pude caminar durante más de dos horas, rodeado siempre de espesa selva valdiviana, incluso encontré unas marcas indicando el sendero, seguramente, imaginé, a escondidas del "propietario" del lugar, y seguí así durante al menos dos codos del lago (que es angosto y largo, como el territorio dominado por el estado chileno), para acabar nuevamente en un río demasiado ancho para cruzarlo, lo que dio pie a que me sentara en la posición de loto, erguida la espalda, cerrados los ojos, dando curso a la respiración de cuatro tiempos (inspirar, sostener, expirar, sostener), tiempos que mantuve durante cuatro latidos del corazón para empezar, alcanzando durante unos minutos los ocho latidos.

Cuando abrí los ojos, la selva seguía ahí.

martes, 10 de octubre de 2017

In ter textos

Hace 3 días que no vemos a la gata y uno espera lo peor, que no aparezca más, que muriera tristemente bajo un auto, que la matará un perro, que su cadaver se seque al sol o que se pudra dentro de una bolsa de basura en el vertedero, junto con todas las otras cosas que desecha la civilización.
Por esperanza o por costumbre yo actuó como si todavía estuviera, o como si llegara en cualquier minuto. Le pongo comida, agua y aveces la llamo por la ventana.  La noche está oscura y me da un poco de pena, mi mamita está encerrada en su taller construyendo lamparas y afilando su machete, yo siento pura pena, el mono andaba de viaje en valpo con el Chimango, nada le contaremos hasta su retorno y me da como hambre, pero es pura ansiedad no más voy a la cocina y me preparo un par con manjar.   Lo mastico 108 veces para generar un bolo alimenticio perfecto y lo retrotrago, es decir lo escupo con cuidado y dedicación para que el pan quede con formita de gusano. A La gata siempre le gustó esto y yo me quedo mirando el pedazo de pan con más pena que nunca.
Me derrumbo y lloro, pensando en lo fugaz, en lo leve, en lo insignificante que es estar vivo.
Pienso en ella hambrienta, en ella herida o en ella muerta. Pienso en todas las mascotas que me han acompañado y todas me dan pena.

Entonces pasa una una especie de suspiro, un rumor leve, un ligero cambio de temperatura. Me sobresalté vi pasar una luz invisible por la ventana y tocaron la puerta como si tocaran con una pantufla mojada.  Abro la puerta y con espanto, indignación, colera, alegría y asco veo a la gata en las manos flacas de la criatura que alguna vez abordó en la ducha. Incontrolado dando saltitos sin contener las emociones revueltas grito con expresión de miedoindignalegría ¡La Tenias Tu!.

A lo cual el ser respondió con un chillido agudo como de canto armonico y una expresión en la cara que parecía decir ¡Como se te ocurre, yo no he raptado a tu gato, sino que lo he traído de regreso! Podría ser que su gesto significara eso, que significara cualquier otra cosa en realidad. Me quedé pegado mirando al gato en las huesudas manos y después de un rato dije bueno. ¡Muchas Gracias! gesticulé con las manos y la cara por si el ser no entendía mi idioma. Lo invité a tomar un té y el ser me siguió a la cocina sin soltar a la gata que se mantenía comodamente acurrucada, algo no tan común en ella.  Hiervo el agua y pongo una bolsita de te negro en una tasa, observo al ser mirar apasinadamente el trozo de bolo alimenticio que yo había dejado. ¡Que Vergüenza! Pensé y me hice el que no entendía. Luego el ser levanta a la gata sobre su cabeza, la estira y deposita su vientre sobre la frente. La cabeza le empieza a vibrar con un sonido de Didgeridoo cojo. A la gata le gusta ese enfrawe y cuando la deja en el suelo se estira y bosteza, coquetamente se acerca a mi. Veo al ser lanzarse sobre y comerselo pegando su cara a la mesa. Es entonces que me doy vuelta para ponerle agua caliente al té, para no incordiarlo mientras come. Sucedió de nuevo ese suspiro y el cambio de temperatura, me doy vuelta y el ser ya no estaba, tampoco había té en la taza que yo tenía en mi mano.  Le enfrawo la guata a la gata y después la tomo de la misma guata o más bien de la cadera y la levanto y la remuevo con las cuatro patas colgando hasta que me dice ¿priii? Me la llevo a acostar para dormir con ella. Me saco una foto fotogénica con gata en cama encamado y se la mando a mi mami con el texto Enfrawando con frawa frawada <3.  Nos dormimos en la nocturna noche noche y soñamos en otros planetas plantados.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Sobre una pared fue escrito el poema subversivo 
El verso exacto,
 que hace temblar los cimientos del edificio en que fue trazado
tembló también la gran ciudad por la fuerza de la palabra 
solo faltaba el vocablo pronunciado para derribar la gran metrópolis 

pero todos callaron
Á5

El corazón del sistema, segunda tanda

I
aprenda a pasar un camello por en ojo de una aguja

 pagando en cómodas cuotas con su tarjeta de crédito.
Me contaron la historia de un profeta que expulso a los comerciantes del templo, 
¿qué haría  ahora que el comercio se convirtió en el templo? 


II

La flor del carnaval
Creció sobre el aire 
Alabada por los juegos de los niños  
Las luces lascivas de todo el espectro la alimentaban 
Los tambores meteoritos le rezaban
Y marcaban el pulso con que movía el cuerpo 
Para delicia de las pupilas 
Y régimen de un rió de saliva

III

Las manos de los fieles 
Alababan una bola de espejos
que les robaba el alma 
y las transmitía vía digital 
a un laboratorio experimental
que las almacenaba y estudiaba 
tratando de aislar el componente del karma
empaquetarlo, distribuirlo y venderlo  
para una supercadena de psico-farmacias 
grandes esfuerzos para conseguir la franquicia del producto
la  redención y la iluminación 
ya son marca registrada
IV

Quisiera saber donde están las constelaciones 
Reconocer las historias y leyendas codificadas 
Entre los puntos estelares 
Pero el cielo está sucio de luces, de luces invasoras 
Y cortinas grises que no dejan ver la obra galáctica 
Para el cielo
El telón cubre el escenario y las luces que encandilan a los actores 
Estropeando el drama



















V

En la ciudad hiperquinetica

Malditos los que  dentro de la hiperquinetica 
Irrespetan su ritmo, y en contra del su pulso 
Caminan aparentemente sin apuro
Violando la acelerada mecánica de los  ciudadanos
Malditos los que tienen calma 
estorbos en el camino de eternos atrasados 
de los retrasados sistemáticos de eterna prisa 
malditos todos esos que no pagan con sencillo 
que no pagan con tarjeta, a quienes hay que esperar 
maldito el que no corre en las escaleras
sean estaticas o mecánicas 
maldito el que no acelera en su automóvil 
y los semáforos cómplices 
malditos los amantes y su mundo febril 
 que creen que todos avanzan al ritmo de la melotonina
malditos los distraídos, los enfermos y cojos 
que comen de nosotros lo mas valioso 
el tiempo

VI

He tocado una puerta con la esperanza que no me reciba la voz que quiero escuchar,
De saber alejar de mi un pensamiento profundo e inquieto que baila entre mis sienes,
Tratando de olvidar tiempos antiguos y abolir un futuro, para que no se mezclen en el presente 
Rechazando los volúmenes escritos por sabios y comiendo los hilos de las marionetas 
Sintiendo la nostalgia con que las burbujas acarician las flores del frasco de perfumes
Evitando mirarme a mi mismo reflejado en el agua negra que cayó del cielo 
Evadiendo ver mi reflejo reflejado en los ojos de mi propio reflejo.

VII

Lucy

Toda su vida inocente de si misma 
Toda su vida quizás sin ser nombrada 
Toda su vida ignorante de su legado 
Puede que sin ambiciones 
Jamás pensó en trascender 
Jamás pensó en ser nombrada por miles
Jamás pensó en la fecha de su muerte
Jamás pensó en el tesoro de sus huesos 
Jamás pensó que dejaría algo para la humanidad  
Jamás pensó en la humanidad
Jamás pensó en un humano 
Ni menos que 3200 millones de años después de morir 
Seria llamada Lucy 
Por la que esta en el cielo con diamantes

VIII

Solo una puerta de distancia 
Entre distintos mundos
Dos mundos de la misma antigüedad 
Del que lucha por el presente
Y el que forja el futuro
Injusta la existencia del que limpia los pisadas 
de los que están en esta sala

IX

La lluvia negra caía sobre su sombrero 
De donde sucumbía ante el asfalto derritiéndolo 
Formando un denso río áspero 
Que corría en lento e implacable embestir  
Mientras veía al líquido titán correr
Vagaba su mente en recuerdos de antiguo vivir 
Recordó los ingravidos momentos con su arcano querer
Y  también el porque dejo de existir 

Aunque nunca sintió remordimiento por el crimen 
Se dejo arrollar por la corriente del pavimento 
Nunca soporto la idea de vivir sin su amor 

 x

Busque un espacio de melancolía en la ciudad 
Y se dará cuenta que sobre las calles pulcras
De los barrios acomodados la obsesión por la vida perfecta
Donde reina la ambición por cosas y la apariencia 
No encontrara melancolía, encontrara depresión.
Busque por las casas de la clase media 
y la constante lucha por surgir 
lucha contra todos, todo y sin reglas
ahí donde el sistema se come a los vivos 
No encontrara melancolía, encontrara represión
Por las céntricas calles nocturnas 
donde los antros y bares 
Reúnen y aíslan a la gente las luces 
y los tubos de neón encandilan los sentidos 
No encontrara melancolía, encontrara evasión
En la periferia donde se levantan las casas de los pobres
Y se vive al filo del día 
Aquí donde estas masas se ahogan bajo las pisadas sociales 
Y las falencias engendran carencias amenazando a las otras clases 
No encontrara melancolía, encontrara desespero
Y en la muerte donde los iguales son verdaderamente iguales 
Y toda distinción desaparece 
No encontrara melancolía, encontrara olvido.







X

1

El susurro voltaico 
Que atraviesa la cabeza 
Dejando de rastro 
Un mensaje invertido 
Una voz inaudible 
Signos repetidos 
que marcan con fuego
O a fuerza de neon  
De impresión 
La imagen imborrable 
que jamás viste
La orden incuestionable
Que te inyectaron
 a fuerza de  invisibles 
Lazos subliminales.

X2

Un mínimo dios  devorado por su ego.


Por pedir un deseo a la muñeca que había creado 
Su obra, revelándose, le voltea la cara
Su mano creadora palpa el cuerpo del objeto concebido 
y se hunde en su labor amada
dentro de la suave figura descubre el corazón por él armado
y al tocarlo la mano del hacedor se quema
viéndose obligado a retirar la mano del cuerpo por el forjado
viendo los ojos de furia de la criatura jamás parida 
contempla a así, el realizador su propio termino 
con cada paso que daba su creación que huía
aquí, termina la historia un mínimo dios  devorado por su ego.

X3

Microbatalla 

Millones de planetas en una pelotita 
librados por una bala apocalíptica
 o por una explosión eventual 
cada mundo idéntico al otro 
esparcidos en el aire
talvez concentrados en sangre 
millones de mundos destructores
invisibles asesinos, implacables sicarios 
ponzoñosos en aire, mortales en agua  
liberados todos, en la noche de retorno al purgatorio 

X4

No se por que sigo viviendo
Por que camino bajo la sombra del sol 
Si yo no me veo 
y no me reconozco frente a un espejo
cuando en mi pienso 
la cara de mi jefe veo
y eso que él sólo es mando medio 



X5

Silencio

Se exige silencio 
Se exige silencio por los muertos 
Se exige silencio a los vivos
Se exige silencio por los enfermos,
los pobres, los fracasados
Se exige silencio a los sanos,
Los ricos, los cuerdos, los exitosos
Se exige silencio a los falsos 
Se pide silencio a los falsos 
Se pide que callen, las balas 
 las bombas y las metrallas 
y así callaran sus victimas 
soldados, hombres, mujeres, 
niños, animales y plantas 
 Se pide que callen las fábricas
los autos y sus bocinas
y así se podrá escuchar la vida
florecer 
Se pide que callen los gritos 
Se pide que se apaguen las luces
 de las luminarias para  poder ver 
las verdades 
se pide la suspensión de fiestas,
recitales, celebraciones y ritos
Se pide respeto por un día
Se nos pide silencio
Se nos pide silencio para  escuchar
como muere la madre.

X6

La madre a muerto,  perdió todo su poder, se quedo en nada 
Ya no se le teme, ya no nos rige, ahora nosotros la sometemos,
La hemos encerado en museos, congelado en plástico, 
Prisionera en el templo
Corrió el agua de los ríos, por el camino que le demarcamos 
Los hielos eternos se derritieron o fueron explotados 
Las tormentas apaciguadas, los rayos conducidos 
Domesticados, dirigidos hacia los focos  
Tragó el asfalto los bosques
Crecieron sobre ese cadáver los rascacielos
Exiliados voluntarios desde la naturaleza 
 ahora es la ciudad la que nos habla 
Es la ciudad la que nueva madre 
con quien sostenemos una simbiosis coital,
 conectados a su mente 
conectando todas las mentes 
la cuidad nos rige 
ella es el sistema nervioso 
nosotros su cuerpo 

La madre a muerto
Larga vida a la madre


X8

Píxel la medida mínima de las nuevas cosas, partícula minúscula exacta he inexacta de la potencia de las imágenes, puntos densos bidimensionales martillos, rápidos juegos de luces que corren por las pantallas sin fondo, las voces cromatizadas vivas de color, rítmica estática de las luces fulminantes, partícula constructora de la gran torre que inunda las mentes de blancos deseos, danzan las penumbra no bélicas de finos deseos,  para quien come del pequeño sustantivo, pixel

X9

Con un paso lento y rostro inexpresivo
caminaba la doncella de los tiempos virtuales
sus ojos cibernéticos manifestaban la nada
cuya sombra holográfica esparcía su imagen 
infectando las redes con constelaciones sinápticas 
reflejando en millones de monitores  
el vació de sus pupilas, pero es el vació total
que es la nada y el todo a la vez
las bibliotecas babilónicas reducidas a ceros y unos 
y en conjunto todo el conocimiento del mundo
minimizados a valores descargables
convirtiendo bits en medidas de distancia y volumen

La hermosa doncella continua su invariable avanzar
constante como tiempo maquina 
digno de un arcaico reloj análogo
tic-tac tic-tac tic-tac tic-tac
era el pulso de sus pasos 
y lo es aun 
bendiciendo el absoluto con ese ritmo
inmaculados los nacidos del metal
de la fibra óptica y cobre,
canales fluviales de electricidad e información
las venas de nuestra dama 
de las que las masas hambrientas
 se alimentan solo para vaciarse
y algunos saciarnos
compartimos con los descendientes 
de los titanes de vapor

explotando en un big-bang este reino nuevo 
símil a mundos míticos 
pero alimentados por un corazón mecánico 
que irriga con códigos las verdades necesarias 
y la dama que en sus entrañas
 recoge los pensamientos profundos y los cultiva 
germinando un angroideo embrión 
Mesías cibernético 
Nadador de las lagunas del equilibrio sistémico
Carente de gusto tacto y olfato 
 Sobreexcitado de influencias 
Generando emociones puras

XX

Una mariposa nocturna se posa en mi pulgar mientras escribo estas lineas si buscas metáforas no las encontraras por que realmente estaba ahí pero ya a volado bendiciendo sobre mi cabeza estas letras


XX1

Poema con finales opcionales   


  Caídos anónimos 

He visto a los anónimos caídos
 en las películas de acción,
Los he visto caer,
 atravesados por las balas, filos y otras armas,
Caen y nadie les llora.


Opción 1
He visto como caen los niños desde lejos
Desde lugares reales y convulsionados
 los he visto por TV. 
caen y son la misma ficción


opción 2

Seremos nosotros los encargados de llorarlos
Seremos los encargados del ritual fúnebre 
de las victimas de la ficción 
marcaremos con  duelo nuestro corazón 


XX2

Un corazón rozado 
inflado con helio 
voló por el cielo  
subiendo y subiendo 
jugando en el viento 
llega al sol 
donde se revienta su rosado látex
esparciendo su polvo de caramelo 
sobre las nubes sucias 
que generaron lluvias 
pero una lluvia ácida, 
ácida y dulce 
que corría por las calles 
y las dejaba dulces y pegajosas.
XX3

Bajo el cielo enrojecido por cicatrices abiertas
De líneas y formas geométricas 
Hay un muro gris que las manos desnudas quieren cruzar
Sin importar cortarse con el alambre de púas en la frontera 
No saben que tras el muro solo hay manos de desnudas que intentan cruzar al otro lado  

XX4



Me miraba reflejado sobre la pantalla de un televisor
Cuando lo prendí ya no puede verme a mi mismo 

XX5

Una televisión se apaga y con ella mi mente se volvió nada
no se que pensar o como pensar si no me lo dices 
si no escucho el susurro eléctrico en mi oído 
el silbido silencioso que atraviesa la cabeza 
ya no suena 
y las fuerzas de las imágenes no penetran mis ojos
la verdad del mundo la verdad total y completa 
encerrada entre variadas pulgadas cuadradas 
ya no brillan 
no se que será de mi  
Quero que me digan 
¿qué será de mi?
Quero que me digan









XX6

Desde el camino sinuoso
Las masa enmascaradas
Se resignan ante el designio numérico
Por que los números son los que gobiernan
Sobre las figuras pálidas
Los humanos sin forma
Sin rostro, sin libertad
Deben acatar sin reclamo 
La voluntad de sus amos
Sin revolución posible
Sobre nosotros
Los números

Ellos exigen
Y nuestras vidas codificadas
Traducidas a números pequeños

XX7

Cae


Y el día será así,
Gris como todo en el sistema
Indistinguible de los días anteriores
Igual que su ayer 
y supuestamente igual a su mañana,
pero ese día el cielo se abrirá 
despejando la capa de desechos,
óxido nítrico, hollín y azufre,
que reinan en el cielo,
y la luz retornara
será la esperanza disfrazada de caos,
para derribar al caos disfrazado de orden
y por un tiempo los engranajes lubricados
por sudor y sangre invisible dejaran de girar
las conexiones nerviosas del cuerpo gobernante
se apagaran
sin distinguir éxtasis divino de frenesí pecador
los liberados asesinaran a los opresores
destruyendo y sepultando todo signo del sistema
una espada será enterrada en el corazón del sistema
y dejaran de escucharse sus latidos.

Pero sus engranajes volverán a girar 
y el corazón cataléptico agoniza,
pero no muere , 
sueña con la esperanza de volver a ocupar el sitial
 en el que ahora esta un nuevo corazón
corazón de un nuevo sistema
que llegó como luz, pero se volverá gris 
que llegó como esperanza, pero se convertirá en delirio 
que llegó como caos , pero será orden. 

nuevos represores para nuevos redentores.