viernes, 11 de septiembre de 2020

sexta carta a la juventud latinoamericana

Ahora que imaginamos

lo que pudo haber sido el mundo,

nuestro mundo,

este país,

si, por ejemplo, lxs cabrxs del Frente

hubieran matado a Pinochet.

 

Digo ahora,

bombardeados de fetichizadas imágenes

de guerrilleros en negras casacas de la Orange Blue

disparando fierros espectacularizados

a amables cenetas que no esconden su cara de actores

porque saben que no se puede representar el horror,

acaso su huella,

y ni eso,

mientras negros sin panteras

siguen muriendo abatidos

en las rodillas de la gringa yuta.

 

Ahora que imaginamos,

que todavía imaginamos este mundo diferente,

reventado por todos los cuerpos

que nos componemos

y descomponemos,

ahora que nuevamente es 11 de septiembre bajo toque de queda,

y quisiera escuchar con ustedes el discurso de Chicho

y a la comandante Tamara,

porque hay loicas y hay mirlos y hay chucaos 

en Quito, Villa Olímpica,

en Collico, en el Krahmer, islas Guaitecas

o doquiera plataforma de personas explotadas.


Ahora que los millones de dólares

que rentan para California las series sobre el FPMR

y no les mandan ni saludos a lxs presxs de la Alta Seguridad,

aunque quieran patearnos con harina o panadol

como si fuésemos la merca de la democracia

para mandarnos a votar por la seguridad de la economía futura,

SON NUESTRAS ESPUMAS

las que salen y salen de la sutura.

 

Porque habitamos la costra permanente,

hermanes del Abya Yala histórico,

y así como sabemos que el signo

no puede contener al pensamiento,

los ríos desbordan ya no sus cauces sino las comarcas de la aceptación,

la muletilla vil se termina convirtiendo en fierro,

de nuevas cruces los rieles.


Autos en cambio habrá

cargados con pólvora,

entusiasmo al por mayor en el espíritu del presente,

PORQUE PROCEDEMOS DE LA GRAN VIOLACIÓN 

y la venganza es un plato frío mas no fugaz,

sabe a la justicia que ninguna cárcel otorga,

y destruye por dentro de los nervios torturadores

los puentes que permiten el pacto

de silencio militar, de oye no digai que nos comimos,

de borradura a la fuerza,

troquelado del Mall

y teléfono pal puro Gugl.