miércoles, 25 de marzo de 2015

Ester Roa Rebolledo



Hay una imagen poética muy bella en este vídeo.
Un viejo de la contru está afirmándose de la reja como gesto de desobediencia. Los pacos intentan sacarlo. Le tratan de tirar los dedos, lo tiran del brazo, le aprietan el cuello, lo empujan y le hacen ineficientes llaves. El viejo que tiene pinta maestro de artes marciales y de la contrú al mismo tiempo. Mira sin rabia, con extrañeza y paciencia al paco que lo agita con rabia y casi con desesperación. El viejo es una fuerza inamovible. Sólo se suelta cuando se lo pide un compañero.



 La arrogancia de la fuerza (cuento zen en huelga) 

-Proceda a soltarse- gritó el efectivo de fuerzas especiales.


Ni cagando - dijo el Millagui, ausente de cualquier inflexión.

-Proceda a soltarse o me veré obligado a hacer uso efectivo de la fuerza y si es necesario puedo hacer uso injustificado de mi arma de servicio, sin pestañar y sin tener consecuencias legales respecto al hecho. ¿Acaso no se da cuenta?

-Y voh ¿te dai cuenta que ni aunque me agarrí a tunasoh vai a poder obligarme ni siquiera a pestañar?

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