martes, 8 de enero de 2013

La V.O.P. (Vanguardia Organizada de los Perros).


Cuando estaba frente al espejo se me ocurrió la idea de ponerme la mascara de lobo que había comprado en la feria artesanal. La mascara era de plástico delgado, de muy mala calidad, pero me encantaba como se veía, algo del espíritu de ese animal salvaje se me contagiaba. Quería volver a ser silvestre corriendo a mi gusto sin que a la gente le importe o más bien, que a mi no me importe lo digan, quería ser valiente y mi primer acto de valentía sería salir a la calle con la mascara puesta. 

No hay mucha gente en mi barrio y por varias cuadras a nadie le importó mi cara nueva, los pocos seres humanos que pasaban andaban en auto y no me tomaban en cuenta, entonces decidí llamarles la atención ladrando y corriendo a la par de sus ruedas. Aceleraban asustados y a mi me daba mucha risa, perseguí unos siete o más automóviles antes de cansarme. Cuando me dio sed busqué agua hasta  encontrar una posa, tomé desde el suelo y mientras tomaba vi a lo lejos a un perro que me miraba atento. Cuando le hice un gesto, el perro se acercó, me olfateo el culo y se puso a mover la cola, jugamos un rato y seguimos corriendo por la calles. 

Como corríamos haciendo escándalo, otros perros ladraban desde sus casas, desde sus rejas enjaulados por sus amos, los más vivarachos podían escapar con facilidad, saltando paredes o pasando por debajo de las puertas. Con en el escándalo llegaron todos los perros vagos de por ahí cerca, nos fuimos al cerro para pasar la noche, escarbando en todos los tarros de basura que encontrábamos en el camino. A la luz de la luna hicimos una asamblea, en la que decidimos que era necesaria la emancipación de los caninos domesticados por la raza humana. Aullamos el resto de la noche.

Con el lema: "Muerde la mano que te da de comer, porque es la misma que sostiene tu correa" fuimos ladrando de casa en casa, algunos perros nos seguían, otros se metían en su casuchas pulguientas pretendiendo que no nos escuchaban. No hacíamos distinción de tamaño, de color, de forma, ni edad, tampoco si el perro era de raza o kiltro, mucho menos si era de raza o kiltro, porque esa clasificación era humana, nosotros sólo veíamos perros. Curiosamente muchos perros pequeños y frágiles se mostraban más dispuestos a la libertad que grandes perros territoriales, guardianes, musculosos.  Ellos  tenían tanto gusto por defender y resguardar la propiedad privada que vivir salvajes les pareciera una locura. Ya éramos cientos o muchos más de los que un perro pudiera contar. Decidimos asaltar una carnicería.

Luego de un festín de carne cruda corrimos satisfechos por la llamada rotonda Perez Zujovic y cortábamos el transito. Nos habíamos convertido en un peligro para los humanos y enviaron policías para reprimirnos. Llegaron muchos guanacos y zorrillos ademas de infantería con contingente canino. tratamos de dialogar con los perros policiales, pero ya no escuchaban, ni siquiera hablaban correctamente en perro, no conjugaban correctamente los ladridos y gruñían a tiempos incorrectos. Junto con nosotros había un grupo de animalistas defendiendonos de no ser blanco de disparos. Ellos grababan para que los hippies ama perros de Europa se escandalizaran  por el salvajismo en Chile, a la policía no le convenía perjudicar la imagen del país frente a los hipies ama perros europeos, porque eso afectaba las inversiones. Entre los animalistas se encontraba el actor Julio Jung que a pesar de su buena disposición fue uno de los primeros en retirarse cuando la contienda se puso brava. 

Por varias horas peleamos peros contra policías en la rotonda , a nosotros no nos afectaba tanto el lacrimógeno y el agua del guanaco nos encantaba, sólo lograron dispersarnos con silbatos, pero después de un rato de aguantar logramos que la policía se replegara temerosa y desgastada, después de eso seguimos corriendo por la ciudad, varias horas, varios quilómetros. 

Cuando de repente te vi. 

Me acerque corriendo muy contento, animado y feliz, te dije exitadisimo casi gritando: !Soy el líder de la manada! fueron las ultimas palabras que pronuncie en lenguaje humano antes de irme corriendo en cuatro patas.

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