martes, 5 de agosto de 2014

Historia con Canela. Entrega A

Íbamos a estar el fin de semana largo en la playa y con la Canela íbamos a aprovechar de quedarnos una semana entera más.

Yo hubiera querido avisarle a toda mi clientela que me iba a ausentar por una semana entera, si al final los cabros la mayoría son mis amigos, y creo ser lo suficientemente respetuoso con ellos durante todos los demás procesos anuales de compraventa, pero viré no más poh, filo, igual conectándome a las redes por si acaso, atento al teléfono, etcétera.

El Mota nos recibió en la casa de su tía en la playa de San Sebastián, pleno Litoral de los Poetas. El trato era el siguiente: podíamos pernoctar en la cabañita del fondo por 25 Lucas la noche, o bien podíamos hacer trabajos para la señora, a razón de una hora de trabajo por noche pernoctada. Ese día estuvimos con la Canela y el Mota desmalezando todo un lado del terreno; la tía es vieja pa ayudar, pero supervisó todo el trabajo contándonos chistes cortos y llevándonos jugo y acercando las bolsas vacías.

A esa hora me llamó el sandy, quería 40 lucas. Le dije hermano estoy en la playa, tengo tu encargo, si te animai a venir, te los paso, niun atao. No quedamos en nada.

Ese día en la noche el Mota nos introdujo en la bohemia sansebastina, en la que se contaban dos bares de mala muerte -a la altura del 164 de avenida costanera del mar-, y un trozo de playa que había en la vereda del frente, con grupos de gente por todos lados. La Canela dijo que tenía frío, así que nos metimos a uno de los "restaurants" y pedimos una cerveza. Al ratito el Mota sale del local y vuelve un minuto después con 10lucas en la mano. Dijo querer operar como soldado por el findesemana,

Poco rato después apareció Erik, que era amigo de la infancia del Mota, ahí en San Sebastián. Erik era vecino de la tía del Mota también. Salimos con Erik a la playa y fuimos presentados ante varios grupos de gentes, con algunos compartimos y, no supe cómo, Erik hizo varias manos que fueron administradas vía Canela (ella andaba con la mochila). Yo supe de eso en la noche, cuando con nos acostamos con la flaca en la cabaña y dejamos que se nos desparramararan los cuerpos en la cama.

Al día siguiente la misión era hacer un hoyo en el suelo. La tía nos dijo que quería el hoyo más grande que pudiéramos hacer en una hora. Dividimos el trabajo: el Mota con una picota rompía la tierra, yo iba sacando con una pala, y la Canela se llevaba la tierra en carretilla. Una hora entera. Un nuevo hoyo para compost.

Justo que terminamos y me llama el sandy desde el centro de San Antonio, con 60 Lucas en la mano. Eran las 12 del día y la Canela se quedó durmiendo. Con el Mota nos fuimos en micro y nos metimos a una shopería donde estaba el sandy tomando shops con tres amigos suyos. Se desubicó el sandy porque me puso en situación de evidencia frente a sus amigos, que para mí son desconocidos. Me pasó las 60 Lucas en la mano, como para que les entregara los paquetes arriba de la mesa, con demasiado descaro. Pa pasarla piola hice esa ridícula finta de que "mi amigo, el dealer" me lo pasó todo junto y le entregué una bolsa más o menos por debajo de la mesa. El sandy reaccionó bien de ahí en adelante pero lo bloqueé al tiro de todos lados. Nunca más le vendo a ese weón.

De vuelta nos fuimos en colectivo y compramos un trozo de asiento y un pimiento morrón rojo y llegando a la casa fui a despertar a la Canela y empezamos a hacer un asao. La tía del Mota y la Canela se reconocieron la una a la otra como feministas y estuvieron conversando un recorrido histórico por el arte feminista -creo- donde opinaban acerca de las decisiones y errores en la vida de mujeres como Frida Kahlo o Simone de Beauvoir.

En eso llaman desde la calle y venía Erik con su mujer, Rosa. Dijeron que habían visto que estábamos haciendo un asao en el patio, así que en vez de cocinar vinieron con unos choripanes pa poner en la parrilla. Buena onda.

Corta: ese tal Erik me preguntó si podía venderle 200 lucas. Como no le di una respuesta convincente, me ofreció que lo pensara y que lo conversáramos más tarde, o al día siguiente. Luego veo que Rosa está enrolando uno con la tía del Mota, y era pura hojita no más pero fumamos todos.

Ese día en la noche la Canela me decía: así que en San Sebastián todos fuman, y esperábamos que algún ave nocturna pasara cerca de la ventana. Ninguna. Ahí decidimos hacerle la mano al Erik a condición de que nos facilitara un auto.

Al día siguiente teníamos que limpiar los vidrios de las ventanas en la casa. Todos los que alcanzáramos en una hora. La tía nos acercaba el limpia vidrios y varios utensilios ad-hok que iba yendo a buscar uno por uno: parecía tenerlos desparramados por toda la casa. 10 minutos antes de terminar me pasó 5lucas y me mandó al almacén a comprar artículos de aseo (cosas pesadas que a ella le cuesta transportar, como cloro y detergente), y 5 kilos de harina.

Cuando volví, la tía le contaba al Mota y a la Canela historias acerca del Instituto Pedagógico en los años 70. La tía se subía a las micros con una amiga, cantaban La Internacional, vociferaban que "La Revolución del Pueblo la Financia el Pueblo", y recolectaban limosna para financiar la campaña de Allende.

En eso el Mota me pide que lo acompañe a la cabañita y me dice que el Erik está presionando. Le propongo lo del auto y el Mota llama y en 20 minutos el Erik tenía un auto estacionado en la calle y partimos con la Canela. El Mota tenía que volver a Santiago y también se subió al auto y lo dejamos en Estación Central. En menos de 5 horas habíamos vuelto a San Sebastián. Ahí se empezó a ir todo a la mierda.

Primero llegamos donde la tía del Mota. No estaba, o no abrió la puerta. Estuvimos un buen rato golpeando.

Después fuimos, a pie, a buscar al Erik, a una cuadra. Nos atendió, por la reja, una señora que podría ser su mamá, que dijo que no estaba, que no sabía dónde andaría; pesada, prepotente la señora.

Fuimos al "centro" y nos metimos con la Canela a una feria artesanal. Estuvimos jugando StreetFighter y nos compramos un jugo de piña. Por ahí miro hacia la calle y veo a uno de los amigos del sandy, que me mira y me hace un gesto, como para que lo siga. No le digo nada a la Canela.

Salgo a la calle y lo veo a media cuadra, mirándome. Mientras me acerco voy reconociendo más caras, las de Erik y Rosa. Los tres me miran fijo mientras me acerco. Luego empiezan a caminar y se meten por una calle lateral. Leves gestos amenazantes me obligaban a seguir avanzando hacia ellos.

Caminamos casi toda la cuadra. Yo, unos 15 metros detrás de ellos, recibía amenazas visuales cada 3 ó 4 pasos. En eso Erik se da vuelta y me indica que mire hacia atrás. La visión me entrega el peor de los escenarios posibles: la Canela viene -muy digna y muy hermosa- acompaña de un desconocido.

Pienso que, claro, esto es una mexicana, lo que tengo que hacer es entregar todo y hacerles caso en todo. Erik me toca el hombro y me entrega un papelito. La Canela viene llegando. Quieren que los dos miremos el papelito. Lo abro y leemos: Las Madreselvas 3129, Macul. La dirección de mi casa.






viernes, 25 de julio de 2014

卐, ☭, Ⓐ

Para el pijiprogrerío que destalla en los media su capacidad de ejecutar la política de manera seria y práctica, la jornada de protesta del 4 de agosto de 2011 fue una ofensa contra el ejercicio de la ciudadanía por cuanto ésta expresaba su descontento en barricadas que cortaban avenidas de las comunas de Santiago y Providencia. Pero somos muchos los que sabemos que ese mes las ollas sonaban en las poblaciones todas las semanas. Esa máquina calculante de la política liberal que considera por igual a neonacis y anarcomonoslocos, sin embargo, no estaría tan equivocada al establecer cierto punto de hermandad entre dos corrientes anatagónicas del Estado neoliberal.

-Buenas tardes, ¿tiene usted la revista Ciudad de los Césares?

El asunto se revela con claridad si partimos afirmando que no todos los nacis son fachos, algo incomprensible para aquello que los comunes llaman el sentido común. La experiencia histórica del nazismo alemán y, en particular, el asesinato en masa de 6 millones de civiles enemigos del tercer reino (homosexuales, gitanos, judíos, católicos, protestantes, comunistas y socialistas) se ha inscrito en la mala conciencia colectiva como Satanás: negar el mal llamado holocausto es un crimen en países como Alemania. Que los neonacis chilenos de hoy sean unos patéticos escarabajos de Kafka no es un asunto de la patología, sino por el contrario del multiculturalismo que se impone con la globalización de los mercados y las identidades.

-Camine usted por Doctor Johow y enfile hacia el poniente por calle Profesor Juan Gómez Millas, en la garita pregunte al guardia cómo llegar al departamento de Historia.

La izquierda tampoco es una entidad unívoca sino repleta de contradicciones. Un determinista económico podría perfectamente considerar de izquierda a cualquier sujeto que reconozca la lucha de clases y tome partido por el proletariado. Un voltairiano, por el contrario, siempre estaría defendiendo la libertad como marco fundamental para la conquista de los derechos de los oprimidos. Convengamos entonces que en la comuna de Puente Alto vive un grupo de lectores de Miguel Serrano y Heidegger, que estudian la mística india y patean traseros foucaultianos con argumentos teológico-políticos. Agreguemos, además, que son varios jóvenes de lentes y barba, estudiantes hijos de obreros y eventualmente obreros también, que no tienen antagonismos con lo que el capital llama las minorías sino antes bien su posición es de clase, y conservadora. Situémoslos en la jornada del 4 de agosto en la intersección de avenida México con Los Toros. Pongámosle que hay barricadas por todo Las Torres, El Peral y Gabriela, y que los pacos están cuidando la estación Elisa Correa con dos zapatillas, varias UZI y se acaban de quedar sin bombas lacrimógenas. Añadamos, finalmente, que por Los Toros viene bajando a toda velocidad una micro morada, quizás una F15 ó F24.

-Buenas tardes, ¿conoce usted la oficina del profesor Robertson?

Los jóvenes nacis de izquierda arman una barrera humana y la micro frena en seco ante ellos. El chofer se dispone a sacar una tuna, pero para ese momento tiene a uno de los diletantes de la tercera vía encima, quien se le adelanta en la maniobra, le quita la hechiza y le pregunta:

-¿Vos soi clase o no soi clase?

Ante su silencio, el hitlerista proletario vuelve a la carga: vamos a incrustar esta cromi contra el metro. Vamos a pitearnos el templo de los mercaderes. Vamos pa Vicuña donde están los choros de La Pintana. Vamos a cortar la calle con todas las micros y autos que encontremos. Vamos a hacer la barricada más grande de todo el Gran Santiago. Vamos a quemarlo todo hasta que lleguen los milicos. ¡Y después vamos a ir hasta la casa de Hinzpeter y vamos a crucificarlo frente al centro de Justicia!

-¿Saben manejar esta máquina? -inquiere el chofer con voz no poco tímida.
-Usted le va a poner chala hasta donde se atreva, después nos deja a nosotros y se va a denunciar. O se une a la protesta. Si es pueblo, usted no vuelve a su casa hasta que los pacos se vayan.

El chofer retoma la marcha hacia el poniente. Cuando pasa a segunda, los sujetos se encapuchan y comienzan a romper las ventanas. Al cruzar Nonato Coo, observan hacia el sur una decena de barricadas, toda la gente está en la calle. Un fuerte olor a paragua se mezcla con el de la bencina. Sacan una botella de pisco y comienzan a cantar: "Por ese gran argentino / que se supo conquistar / a la gran masa del pueblo / combatiendo al capital". Así, el bólido peronista llega a Nemesio Vicuña, la última esquina de Los Toros antes de Vicuña Mackenna. Se ven las balizas de dos zapatillas y los pacos con las tunas apuntando hacia la cordillera. El chofer les dice: yo hasta aquí no más llego, cabros. Sea lo que sea que vayan a hacer, piensen que los carabineros tienen familia, y yo también. 

-Todos tenemos familia, camarada. Por ellos estamos aquí. Por la patria está el pueblo en la calle, la calle es el hogar donde se encuentra el pueblo y se hace Uno. Los pacos son unos hijos de puta, unos bastardos, no saben quién los parió, se les olvidó quién es su madre, su patria es el dinero de los ricos, pero esta noche el fuego es el que manda. A nadie más vamos a obedecer, sólo al fuego.

Los nacis despiden al chofer al son de "El pueblo unido jamás será vencido", a la par que de una suave patá en la raja. Al virarse el micrero, pasa por entre medio de los furibundos populares que se encuentran rodeando la nave y lanzando botellas con parafina a los carabineros. Vamos a quemar el metro, gritan con banderas negras. Vamos a tomarnos Vicuña, vamos a matar los pacos.

-Son-de-car-tón / sondecartón sondecartón / sondecartón sondecartón

La banda sonora de la revuelta enfila hacia la estación, la micro avanza en primera, varios pobres puentealtinos se suben y arman un pequeño laboratorio con un bidón de 20 litros en la parte final de la micro. Juntan mechas y botellas, también juntan piedras. Varios manifestantes tienen hondas e incluso un monoloco anda con una ballesta que dice: GB. Renuevan las gargantas con pisco y vino, botellas recuperadas del supermercado Ekono que, a esa hora, arde en llamas. ¡Choca la micro contra la yuta, hermano!, grita un viejo gordo que corre como mono fumando un derby con un fierro en una mano y un camote en la otra. La micro avanza a tercera, a menos de 20 metros de las zapatillas. El violento intelectual que oficia de conductor enciende las luces altas y encandila a los carabineros. Les ven la cara, son jovencitos, carabineritos, paquitos de juguete, seguro oriundos de pueblos de mierda como Pemuco o Teno. Les llegan camotes. Disparan al aire. Se suben a las zapatillas. Les llegan tres o cuatro molos. Arrancan a toda velocidad hacia el sur. Reciben los últimos proyectiles. Salvan la raja. La micro mantiene la velocidad y sube las escaleras de la estación, derribando la reja y cortando parcialmente la avenida Vicuña Mackenna al oriente.

-Ahora estamos esperando a los milicos, giles culiaos.

jueves, 17 de julio de 2014

Después del ¿terremoto? con la flaca y la Andrea nos alojábamos, o sea, habíamos armado una especie de campamento en la orilla de la playa, entre las pequeñas olas -que más parecían de un lago- y un barranco de incontables metros de altura. Yo caminaba hasta el final de la playa en busca de alguna leña para hacer fuego y calefaccionarnos, pero me encontraba con una pequeña construcción, algo así como una bodega hechiza, que interrumpía las olas y en cuyo interior se dejaban ver dos o tres carretillas. Me asomé por un lado de esta bodega y hacia dentro del mar veíanse varias más, numerosas bodegas separadas unas de otras por dos o tres metros de agua, pero era imposible contarlas porque se estaba poniendo el sol, estaba empezando la neblina y la marea estaba subiendo. Entonces vuelvo al campamento y veo que la marea alta está mojando nuestras cosas, la flaca y la Andrea recogen a toda velocidad lo que alcanzan y nos guarecemos en la entrada de la ciudad, que queda en medio del barranco; yo les digo que mejor busquemos otro lugar donde quedarnos pero ellas insisten en que ahí al lado de las olas es el mejor lugar. Boric seguía siendo diputado, por lo que le dirigía una misiva informándole de las extrañas bodegas acuáticas y lo invitaba a acompañarme a mirarlas. Mientras tanto, con la flaca y la Andrea recorríamos la ciudad, yo miraba cada rincón que nos pudiera servir para armar campamento. En casa de mi suegra la situación era tanto peor, tanto mejor: todavía tenían una casa, aunque no era de ellos, y no se sabía si iban a tener que desalojarla o no, pero por lo menos la dueña de casa hacía que se mantuviera esa sensación de calor de hogar, y pasamos la tarde ahí. Ya al atardecer el diputado Boric tenía cita con nosotros, nos íbamos a juntar en una plaza cercana a la playa de las bodegas, mi inconsciente mantenía una sensación de vergüenza al no saber si el tema de las bodegas era un asunto de seguridad nacional o no, pero ninguno de nosotros quería perder la oportunidad de interrogar al diputado, menos aún en estos tiempos de ¿terremoto?

domingo, 13 de julio de 2014

arqueologìa de habitaciòn

Texto encontrado en una ficha bibliografica:

El oso le preguntò a un humano:
¿que pasarìa si un asaltante asalta a uno en el baño?
El hombre dijo: ¿què? y supo que no tenìa que hablar con los peluches.
Le diò un toc, oia voces, hasta que heroicamente le dijeran ok.
Se enojara, entendiera y se diera cuenta.
Que eso era super fome.

Lo llamaron x telefono un conejo.
no contestò,
una niña no entendìa poruqè no contestò.
El conejo se enojò y lo amenazo de muerte.
Pero el Loco tenìa chapa y su chapa es el oso,
 el conejo se acobardò, pero = diò cara.
Se Pelearon y el loco miraba.
El conejo saliò arrancando.

La moraleja que entrega charlie brown es:

viernes, 4 de julio de 2014

"No hay salida, esto es el infierno” 
-Mario Levrero 

 iba corriendo por una especie de condominio, tal vez un grupo de los llamados “blocks”, me imaginaba que era en algún lugar cerca de vespucio con las torres, no sé si hacia peñalolén o hacia macul, corría y me venían persiguiendo un grupo de hombres, yo me metía en algunos departamentos que parecían estar también conectados por dentro, vía pasillos interiores, escondidos, además de las escaleras centrales de metal, a veces de madera, y me metía debajo de una cama, tal vez, o detrás de una puerta, hasta que luego de un tiempo indeterminado finalmente me capturaban, me aporreaban un poco, casi nada, para traladarme con los ojos vendados a una habitación cerrada, donde no me decían nada ni me sacaban la venda, estaba ahí por mucho tiempo, un par de días incluso, hasta que no aguantaba el hambre y la sed y entraba poco a poco a retirar la venda de mis ojos, viendo que la pieza oscura tenía un sinfín de salidas, ni siquiera un salto era necesario, simplemente salir, al condominio, a caminar por los patios, a meterme a algún departamento, una pieza con cama, cómoda, clóset, un buen domitorio donde me relajaba, hasta que entró una desconocida haciéndome callar, “shhhh”, y con un gesto, que la siguiera, era de noche, caminamos por algunos pasillos interiores y cruzamos un pileta vacía rodeada por edificios, 4 pisos por block, luego un portón en medio de una pared, y del otro lado un galpón no demasiado alto, como de escuela básica, adornado hasta el tope con propaganda incluso revolucionaria, y un grupo de hombres, militares o no, se abrazaban, parecían estar felicitándose por algo, entendí que se habían tomado el poder, así que reconocí entre esos hombres a algún antiguo amigo o padre o mentor, me acerqué con rabia y encajé en su nariz dos o tres de mis nudillos derechos, con la fuerza que haya podido hacerlo, entrando luego en pánico, escapando por los edificios, por interminables escaleras interiores en esos blocks, me daba cuenta que el condominio no tenía sentido, pero encontré una piececita, en un segundo piso, metido debajo de la cama miraba hacia la calle, estaba en uno de los bordes del condominio, más allá de la reja que delimitaba el territorio del condominio parecía haber una población, que me pareció más parecida a una población en pudahuel que en peñalolén, casas bajas y pequeños negocios locales, cuando veo salir de entre los pasajes a un grupo de encapuchados portando bombas mólotov, neumáticos, gritan consignas que no alcanzo a entender, se acercan a la carrera a la puerta del condominio y, forzando la reja, instalan una barricada justo en la entrada, no demasiados segundos después aparecieron las tanquetas y piquetes de soldados con cascos de guerra, dispersando a los manifestantes, persiguiéndolos por algunos pasajes, afuera del condominio, entonces me di cuenta de mi situación, estaba en uno de los bordes, siguiendo los bordes podría encontrar otra salida,y así hice, pero poco más allá los edificios llegaban hasta el borde mismo de la calle, se podría haber hablado con los habitantes de la población desde la ventanas, pero estaban tapiadas con madera, tapadas aparentemente por los mismos habitantes de la población, clausuradas por fuera, sólo proseguí mi camino, a veces creía alejarme del borde y muchas veces perdía territorio avanzado por la cercanía de mis perseguidores, casualmente crucé una puerta al final de un pasillo y me encontré en un trozo de pasto, bastante escondido, con algunos matorrales incluso, que se extendía entre la pared de ladrillos de un block y la reja de la calle, era de noche, no pasaba nadie por fuera, parecía ser una calle como avenida méxico, en la florida, pensé que podría quedarme una semana ahí sin que me capturaran, aunque decidí seguir, bordear la reja en busca de un portón, la clase social de las casas de la otra vereda se mantuvo estable durante algunos kilómetros, mientras los blocks se alejaban cada vez más, dejando una gran explanada entre la reja y la línea de construcción, esta explanada no tenía árboles, sólo arbustos, y se dibujaban caminos de cemento en el pasto, a veces aparecían flechas que indicaban a un lado u otro, pensé que sería para preparar alguna marcha militar, también pensé que si mis captores me encontraban por ahí la única escapatoria sería correr a los departamentos, y sin darme cuenta estoy llegando a una gran explanada de cemento, llena de oficialidad militar, guardias muy bien uniformados, no armados, cuidando un gran portón, siútico en su estética, veo de lejos que un niño sale caminando, así que me acerco y busco oportunidad de salir también, ningún guardia repara en mí, no sé si pertenecerán a la misma institución que mis captores anteriores, veo a un infante, 9 años, parado frente a una apertura del portón corredizo, un grupo de 4 o 7 guardias tapan con sus cuerpos el espacio por el que se puede pasar, observan en todas direcciones hasta que le hacen un gesto al niño, quien camina sin detenerse directamente hacia un guardia, en el último momento, varios guardias caminan en distintos sentidos y el niño pasa entre ellos casi como por casualidad, cerrando, los guardias, estrepitósamente el portón inmediatamente después, asumo que no tengo ninguna oportunidad de salir por ahí, camino de vuelta por la explanada cuando veo grupos de jóvenes sentados en bancas, estas bancas están ubicadas en medio de la explanada, alguno se me acerca y me pregunta si estaba muy difícil el trámite de cruzar el portón, “imposible” le respondí y se ofreció para acompañarme un rato, dijo llevar mucho tiempo tratando de salir y queríamos empezar a analizar métodos alternativos para escapar, pero no sé qué pasó que este joven cayó al suelo en una especie de ataque cardíaco, tuvo espasmos, y cuando tomé su pulso no había nada, se acercaron algunas personas que armaron un alboroto, algunos gritaron horrorizados, otros me tomaron de las solapas y me llevaron hasta los edificios, lanzándome dentro de la primera escalera exterior, momento en el que noté que estaban buscándome, mis captores de nuevo me perseguían, y volví a correr entre los edificios, encontré escaleras imposibles, me metí abajo de algunas camas, pasé horas detrás de una puerta esperando que no me encontraran...

martes, 1 de julio de 2014

Primer comunicado público del Comando Armado "Pierre Clastres" por la Restitución de la Magia

En vista del constante atropello que El Hombre desde su origen ha infligido como ontología y epistemología contra la naturaleza y que se ha traducido en una condición permanente que hacia el 2014 gregoriano después del nacimiento del profeta se expresa en el imperio del K.M.I. (capitalismo mundial integrado) sobre la vida, venimos a expresar ciertos puntos, a la manera de una toma de posición que posteriormente sirva como legitimación de nuestras acciones:

1. toda comprensión de la categoría humana que no sea como miembro pasajero del mundo es un error contra la Tierra.

2. todas las acciones que se han derivado del mundo como objeto de conocimiento, control y violación por parte de El Hombre como sujeto han sido crímenes contra la vida que ésta ha castigado sin llegar todavía a la demostración total de sus fuerzas mediante la eliminación del serhumano.

3. la Educación, la Salud, el Trabajo, la Familia heteropatriarcal, las castas sacerdotales de todas las Iglesias así como toda manifestación de La Cultura es la triste justificación de El Hombre suspendiendo temporalmente su desesperación natural ante el devenir.

4. Desarrollo, Progreso, Tecnología, Democracia, Policía, Orden y Gobierno son las categorías de la metafísica reaccionaria que justifican y perpetúan la falsa separación del ser con el devenir.

5. durante el movimiento eterno ha habido seres que comprendieron la multiplicidad y no pudieron sino regresar a su condición de presentes mediante la magia, la filosofía como kimün y la poesía como negación del lógos, todas armas volcánicas, telúricas y trágicas.

6. nuestras acciones de restitución serán próximas, mágicas, filosóficas y poéticas.

7. este comunicado es un llamado para todos aquellos seres que todavía estén vivos y una imprecación contra la burguesía, la tecnociencia, la universidad, el género humano y su falsa crítica: veganismo, protestantismo, socialdemocracia y feminismos modernos.



"Que se acerquen los niños, los amantes del ritmo. Que se queden sentados los intelectuales"
(Silvio Rodríguez)

Desde el territorio ocupado por el Estado Nacional Chileno

Comando Armado "Pierre Clastres" por la Restitución de la Magia

jueves, 26 de junio de 2014

Carta a quien no debería leerla.


Querido entrometido.

Esta carta es para ti, porque no deberías leerla.

Solicito a usted dejar de leer mi correspondencia y de paso leer esta carta completa.
Yo a usted no lo conozco, pero usted me conoce a mí y ante la desventaja de dirigirme a quien me adelanta en el grado de conocimiento, me referiré a usted con el más formal de los lenguajes.
Yo de Usted no se nada, ni cuándo, ni dónde lee esta carta, sólo sé que usted está leyendo esto.
No sé si tengo alguna razón para odiarlo o quererlo, sólo sé que no debería estar leyendo, pero que aún así insiste en hacerlo.
No sé si usted me espía, me vigila, me admira, me odia, me ama o simplemente es un sapo. No sé si pertenece a alguna institución criminal como la PDI, la DIPOLCAR  o la CIA (en cuyo caso anda a hacer una wea más entretenida gil culiao); no sé si es usted un arqueólogo del futuro revisando papeles de la civilización que tanto nos hemos esmerado en colapsar.

Sólo sé que usted lee esta carta y no debería hacerlo, pero lo está haciendo.

Sin otro particular, deje de leer ahora.

PD: Si quiere responder a esta carta, lance una botella al mar con la contestación en ella y diríjala a cualquier otra persona.

PD: Ya tendría que haber dejado de leer hace rato.


                                  

domingo, 22 de junio de 2014

Anec dot

Le compré un parche pitara a mi tiburón tigre, así podría recolectar un 5% más de oro cuando devorara a sus presas. A eso jugaba yo en el baño de la pega, a veces iba a puro jugar estos jueguitos que saben súper bien como enviciarte con una tonterita. El asunto es que hace una semana que tenía yo el tontoteléfono, lo último en degeneración tecnológica, de esos que en tu mano son como el futuro y tienen más tecnología que la que en su momento tuvieron las misiones espaciales de la Sputnik, el apolo 11 y la perrita laika juntas.

Ese día el despliegue de tecnología se daba ademas por el evento deportivo del mundial de pelotapata en Bolivia del este. Jugaba la selección nacional con el ex campeón del mundo, salimos a comprar pizza y luego todos en la oficina vieron el partido en una tele traída desde una casa. Yo lo ignoré completamente, a pesar de tener la mejor ubicación.  La selección ganó el partido y todos celebraron, a mí me importó una wea.

Cuando terminó la jornada reclusión laborar obligatoria, salí a la calle protegido por los programas de ciencia que divulgaban los excampeones del mundo y actualmente eliminados, en los que explicaban el ciclo de vida de las enanas blancas (un remanente estelar que se genera cuando una estrella de masa menor a 9-10 masas solares ha agotado su combustible nuclear). En el camino me horrorizaban un poco las celebraciones facistoides en torno a la bandera, la camiseta y los colores patrios.  Me avergonzó. Los relatos sobre la inmensidad del espacio-tiempo y los ciclos vitales de las estrella no podían protegerme del todo de los gritos ahueonaos y de el himno nacional completo.

Mientras iba pasando en mitad del camino de pronto dejo de escuchar y me doy cuenta que mi celular fue arrebatado de la chaqueta de mi bolsillo con la maestría de un lanza internacional.

Para el partido pasado había visto como entre 5 o 6 cabros tratando de asaltar a uno que iba washo,
y más que seguro que era una buena oportunidad para hacerse con teléfonos ajenos y cosas costosas para los que trabajaran dignamente en ello. Me dio rabia perder un objeto caro y nuevo, pero me daba tanta más rabia tener que aguantar a la turba enloquecida y enardecida, estupidizada. Fuí a buscar un teléfono público para avisar de mi situación, tuve que caminar 2 estaciones de metro para encontrar un lugar un poco menos infestado de hinchas.

Afortunadamente en el camino encontré un plumón negro y con el me puse a rallar las paredes, ahora el enloquecido y enrarecido era yo. Me dejaba llevar por los primeros trazos tímidos e inseguros y al poco rato me puse a dibujar, hacer letras, irme en voladas, dibujé un bisonte como si estuviera en una cueva, escribí mi nombre como lo hice en la pieza de mis padres sobre la cama matrimonial, con un lápiz dorado que nunca logró salir. Como cuando dibujé un pico en el baño de los profesores en el colegio, escribí este nombre, puse una Á y un 5 sobre la frente de todas las publicidades que encontré.

Así logré llamar con la dificultad que me presentaba la tecnología arcaica del teléfono público, que no se ha actualizado en su formato desde que yo era chico. Tampoco recordaba muy bien los números, ni los códigos de digitación. Cuando finalmente logré comunicarme, me retaron por perder el teléfono.  Antes me habían felicitado por obtenerlo, era a cero peso en la compañía y era un proceso casi obligatorio ligado al pago del plan. Yo no entendía ni por qué me retaban, si no fue culpa mía encontrarme con el griterío atontado de la masa contenta, ni por qué me felicitaban si yo no había hecho el teléfono y tener un teléfono celular no era un logro de nada.

Seguí rallando hasta que me encontré con la embajada de Bolivia del este, el país sede de todo el mundial, donde habían matado niños para que los turistas pasaran con sus camisetas nacionales sin encontrarse con la desagradable pobreza local. Rayé la pared y un viejo de mediana edad con pinta de buen ciudadano me dice: ¡Oye!, ¿no estai muy viejo pa andar ensuciando la ciudad?

Destapo el plumón y como si fuera una cortaplumas me lo pongo al lado de la cara, como si lo estuviera amenazando, y le digo:

   -No la estoy ensuciando, la estoy llenando de sentido-, y le pongó tonta Á5 a la embajada.
   -Eso no tiene ningún sentido - dice el buen ciudadano.
   -Hay mucha gente que lo entiende, pero usted no la va a entender - le digo.

Fue lo último que hablamos.

Ustedes, los que han leido esto, son los que entenderán qué es lo que dice sobre la embajada de Bolivia del este. Ustedes sabrán decifrar qué significa todo lo que se dice aquí y en las paredes.



sábado, 21 de junio de 2014

10:17

el caballero va leyendo el mercurio en un asiento del metro. su señora está en el asiento de al lado leyendo cumbres borrascosas, sintiéndose literata. el mercurio es enorme y el caballero hace lo que puede por hojearlo, pero le cuesta un montón: la sección de negocios se sale de control con la brisa y una de sus hojas vuela un cuarto de vagón. su señora ni se inmuta, lee. él ve la hoja volando, trata de cerrar el resto de mercurio entre sus manos, le cuesta ponerse de pie, yo me hago el que lo ignoro, y finalmente un pasajero amable se la devuelve. ahora el caballero se las tiene que arreglar para meter esta hoja rebelde entre las 3 hojas que tiene en la otra mano. lo que hace es buscar el lugar de la hoja perdida y tratar de meterla ahí, pero son demasiado grandes, inmanipulables. finalmente se aburre y lee lo que tiene a mano, con las hojas todas desordenadas. por ahí su mujer nota que se desocupó un asiento más allá de él, tenían 3 asientos -angostos- para los dos,  y podrían ocuparlos todos, pero el caballero arrincona a su señora, mientras ambos leen o tratan de leer, y mete los bordes de las hojas de su mercurio encima de las cumbres borrascosas. ella le dice que se corra un asiento, y el caballero argumenta que en ese asiento se va a sentar otra persona. entonces la señora empieza a guardar sus cosas: primero marca la hoja en la que va en cumbres borrascosas, luego busca una bolsita, la abre, la mira, mete el libro, la cierra, la apoya, tranquilamente mientras el caballero sigue tratando de manipular esas hojas enormes que no lo dejan leer nada porque se doblan con el viento. su señora toma la cartera, la abre, la mira, mete la mano, saca un estuche, lo abre, lo mira, se saca los lentes de la cara y los mete en el estuche. abre de nuevo la cartera, la mira, y mete el estuche. cierra la cartera, el tren se detiene, ella le dice al caballero: llegamos, y el pobre todavía tiene que recoger la sección de deportes que había dejado en el suelo, doblar las hojas que tiene en las manos, tomar su bolsito, y correr detrás de su mujer, que ya está dando su primer paso fuera del vagón.

miércoles, 18 de junio de 2014

Arqueología para un futuro inexistente

Mi equipaje para el bus Cruz del sur del día jueves 12 a las 21:45 rumbo a Valdivia.


  • 4 calzones
  • 2 pantys
  • 2 calzas negras
  • Un vestido  negro de plush
  • Una cámara digital
  • Una cámara análoga (que me presto la Pali hace 7 años pacto que ella y yo sabemos que a pesar de la distancia y los años sigo respetando)
  • Un poleron azul con dos osos polares en el centro (para envolver el computador)
  • Un computador
  • Los detectives salvajes
  • Aproximaciones a la música
  • Ese compilado de cuentos de escritores taquillas que me presto la marcela y pretendo devolver
  • Un gran cogollo
  • Tabaco
  • Papelillos
  • Un desodorante de cera de abejas (que amo, porque la señora que me lo vendió me dejo muy en claro que la cera obtenida provenía de unas abejas respetadas y cuidadas por su dueña, jamás la intención fue abusar de ellas, más bien reutilizaban el exceso de cera, nunca me habían dado ese tipo de disculpas. Por lejos uno de mis productos más jipis)
  • Aceite de almendras
  • Delineador negro
  • Delineador plateado
  • Labial rojo
  • Un abrigo gris
  • Una tinta china negra en frasco (que compre en el bio bio y que es de los años 50, una de mis pertenencias más hipster)
  • 5 pincelitos
  • Frasco de alcaparras vacío
  • Croquera de hojas papel mantequilla
  • Croquera de hojas negras
  • Estuche metálico (con un mapamundi grabado sobre el y que en vez de Bolivia dice solivia)
  • Una portaminas 0.9
  • Un tiralíneas n° 0.05
  • Un tiralíneas n° 3
  • Un Celular
  • Un Cargador
  • Una libreta de hojas amarillas que hizo el miguel (y que es donde escribo estas palabras)
  • Un cuchillo

Mi equipaje para el bus Cruz del sur del día domingo 16 a las 21:00 rumbo a Santiago.


  • Una cámara digital
  • Una cámara análoga
  • 4 calzones
  • 2 pantys
  • 2 calzas
  • Un vestido  negro
  • Un chaleco turquesa
  • Un poleron
  • Un computador
  • Los detectives salvajes
  • Aproximaciones a la música
  • Medicina ayurveda
  • Un cogollito chiquitiiitoo
  • Tabaco
  • Papelillos
  • Un desodorante
  • Aceite de almendras
  • Un shampoo de romero
  • Un acondicionador de manzanilla
  • Delineador negro
  • Delineador plateado
  • Labial rojo
  • Un abrigo gris
  • Una tinta china negra en frasco
  • 5 pincelitos
  • Frasco de alcaparras vacío
  • Croquera de hojas papel mantequilla
  • Croquera de hojas negras
  • Estuche metálico
  • Una portaminas 0.9
  • Un tiralíneas n° 0.05
  • Un tiralíneas n° 3
  • Un nutella
  • Un frasco con humus de garbanzo
  • Wafles con manjar (que hizo mi abuela y la Gochi)
  • Un Celular
  • Un Cargador
  • Una libreta de hojas amarillas
  • Un cuchillo
  • Un cuarzo (que me regalo el Nicolas cuando vino a mi casa del sur y que el trajo del norte)
  • Una bufanda negra.